su argentinidad, confesiones y más


En el cumpleaños de Olé, en las Bodas de Plata, un regalo top: mano a mano íntimo con Lionel Messi, en Barcelona. Leo jugó de local, en el estudio de TV del club en la Ciudad Deportiva. Un crack distendido, que abrió el corazón y, luego de recibir el Olé de Oro, tuvo una hora de charla hablando de sus pasiones especialmente, Como su familia, como la Argentina. Imperdible, para leer, ver y escuchar.

U-Tenemos un slogan en Olé, que es histórico: “Compartimos la pasión”. Es la esencia de sentir las cosas como un jugador, como te pasa en la cancha. Vos hace 15 años que jugás y el partido de cada fin de semana lo vivís al palo. Entonces, la idea es arrancar un poco por tus pasiones en la vida, empezando por el fútbol… ¿Qué recuerdos tenés de la primera pelota, de la primera canchita? ¿Te acordás o no te acordás nada? A los ocho años, nueve años…

UNA JOYA AUDIOVISUAL: CASI UNA HORA DE CHARLA CON EL MEJOR DEL MUNDO​. AL FINAL DE LA NOTA, LOS MEJORES CORTES

-Incluso antes, con cuatro o cinco años yo ya andaba con la pelota, desde que empecé a caminar. Sí, me acuerdo de mis primeros partidos de Grandoli, en la cancha. Yo tengo hermanos más grandes, primos más grandes y siempre, siempre nos juntábamos a jugar con ellos… La primera pelota exactamente no me acuerdo, pero sé que desde muy chiquito andaba con la pelota y a los cuatro empecé a jugar en el club, y en la calle todo el tiempo.

-Claro, ahí estaba la pasión de tu abuela. La famosa anécdota sobre lo que le dijo al entrenador.

-A mí también me la contaron, ja, ja, ja. Estaba jugando con uno de mis hermanos o mis primos, y pasábamos todos los días, porque somos de diferentes edades y de diferentes categorías. Y en el medio jugaba la 86, que son un año más grandes que yo, o no sé bien qué categoría sería…

-Y justo faltaba uno y mi abuela le empezó a decir al técnico, al que conocía de toda la vida, «metelo a este». «No, qué lo voy a poner, mirá lo chiquito que es, estás loca, le van a hacer mal», y ella le decía «metelo, metelo». Se ve que entré, que hice un par de cosas y a partir de ahí… Volvió mi abuela y le dijo: «Comprale botines, que la semana próxima lo llevo a entrenar». Y ahí arrancamos, ahí arrancamos…

-Fue una época espectacular porque la familia iba siempre los fines de semana, nos pasábamos todo el fin de semana en el club… Sí. Una época de mi infancia muy linda.

Leo en la entrevista con Olé, en Barcelona. (MIGUEL RUIZ)

Leo en la entrevista con Olé, en Barcelona. (MIGUEL RUIZ)

-¿Te acordás del primer gol? ¿O qué gol te acordás de chico?

-Recuerdo de lo que veo en los videos que tenemos, algún campeonato especial de barrio. Después, cuando estuve en Newell’s en algunos de estos torneos importantes que he jugado, pero… Por ahí, si veo el momento, los videos y eso, lo recuerdo, pero de chiquito mucho no me acuerdo.

-¿Tenés “flashes” jugando en la calle en Rosario?

-Me acuerdo de los partidos que se armaban con mis amigos, de estar todo el tiempo con la pelota. De estar con los más grandes y que no me dejaran jugar, porque era muy chico.

-¿Qué pensarán ahora, no?

-No, era más por cuidado, por miedo a hacerme mal, que el hecho de que juegue. Tengo muchos recuerdos…

-Recorriendo en el especial que hicimos, vimos una foto acá en Barcelona con una máscara, que jugaste un día con el tabique fracturado… ¿No?

-Sí, el pómulo.

-El pómulo. ¿Cómo fue eso?

-En esa estaba en Cadetes, tendría 14 ó 15 años creo… Y un fin de semana, en un partido contra el Espanyol, me pegaron un codazo y me fracturaron el pómulo. Y al siguiente fin de semana jugábamos la final de la Copa Catalunya, que se jugaba en esa época y no sé si se sigue jugando… Y de esa edad es como un torneo importantísimo. Y justo a Puyol le había pasado lo mismo y había jugado con una máscara no sé cuánto tiempo. Y me la hicieron llegar, y que juegue con eso.

-​Entrené un par de veces, entré a jugar cinco minutos y era imposible, me quedaba grande, se movía para todos lados. Y me la saqué a la mierda. Jugué un rato, creo que hice dos goles y ganamos 3-0. Y a los 30′ me sacaron. Estaba mi viejo gritándole al técnico que no, que no jugara sin máscara, que lo saque, qué sé yo, y al final me terminaron sacando. Pero yo en ese momento no me daba cuenta del peligro, de lo que podía llegar a pasar. Yo quería jugar como sea. En esos momentos me molestaba, agachaba la cabeza y no veía la pelota, me la saqué y seguí jugando.

-¿Hiciste muchas locuras por el fútbol o por el deporte?

-Una exacta no sé, pero hice de todo para poder jugar. Yo quería jugar en cualquier lado, ya sea en el club, en el barrio, donde haya un partido yo quería estar y jugar. Locura no sé, pero…

-Yo te agrego una. No es una locura, pero habla de la pasión y lo que te gustaba el fútbol. Vos, a la edad que tiene tu hijo más grande, empezaste con todo el problema de crecimiento y le pusiste una garra… Si vos lo pensaras, no sé si lo habrás hablado con tu hijo o no, que él hiciera algo de eso en este momento… ¿Lo has hablado?

-Fue un poco de todo. No sólo fue por el fútbol, sino que era un bien que me iba a servir a mí para la vida, la vida cotidiana, no sólo para ser jugador de fútbol. En ese sentido, soy muy responsable. Cuando tengo que hacer algo, cuando me propongo algo, intento llevarlo al máximo, de conseguirlo y de luchar por lo que quiero.

-Y lo sabe Thiago sobre todo, lo del tratamiento, lo que hacía, pero nunca me puse a pensar que lo tenga que hacer él o alguno de mis hijos. Viéndolo como padre, por ahí cuesta haciéndolo él, pero… Ya te digo, son cosas que tenía que hacer y yo en ese sentido nunca tuve ningún problema. Me ocupaba solo (de aplicarse las inyecciones) y era responsable con cada cosa que tenía que hacer.

-Hablando de esas locuras, de esos comienzos acá en Barcelona, hay una foto que se hizo viral hace poquito, que es una imagen tuya en la habitación del hotel apenas llegaste y está de fondo el Camp Nou… ¿La llegaste a ver?

-Sí, sí.

-¿Qué recuerdos hay detrás de eso? A los 13 años viniste con tus padres, pero había que tomar esa decisión…

-Bueno. La verdad que tomar esa decisión fue… fue difícil, pero al mismo tiempo fue rápida. Ni lo dudé, sin pensar. Por ahí no entendía bien lo que significaba irme de mi país, de mi gente, de mis amigos y empezar otra vida en otro lado, tan lejos. Y al principio fue duro. Fue duro porque cuando yo llegué no podía jugar por un tema de papeles, después empecé y me lesioné…

-Estuve casi un año sin poder competir. Me entrenaba nomás, que no era lo mismo… Y después tuve la suerte de que a partir de ahí fue todo muy rápido. Fui avanzando rapidísimo, fui escalando y jugando con chicos más grandes. Y cada vez veía que estaba más cerca, que era posible, entonces hacía que tuviera más ganas de estar acá, de intentarlo, de seguir peleando. Tuve la gran suerte de que dentro de lo difícil que fue, todo se dio muy rápido.

-Rápido y ascendente digamos, porque vos llegás acá en el 2001 y ya en el 2003 estás entrenando con Primera. Casi que fue todo como tu carrera, ascendente, explosivo…

-Supongo que eso ayudó muchísimo a que me quede acá y a que pase todo lo que pasó después. Pero sí que fue una decisión dura porque era irme. Irme de verdad, lejos. Hoy estás lejos pero al mismo tiempo estás cerca. Son mucho más fáciles las comunicaciones, el día a día. En esa época era un llamado por teléfono por día, o cada tres días.

-Calculo que las vueltas de Rosario no debían ser sencillas cuando tenías que subir al avión…

-Siempre era llorando, no queriéndome quedar, pero al mismo tiempo sí. Quería venir acá a Barcelona para seguir haciendo lo mismo, pero al mismo tiempo me costaba dejar todo lo que tenía ahí en Rosario. Sabía que después pasaban seis meses para volver a estar ahí, compartir todas esas cosas…

-He perdido muchas amistades por el hecho de lo que contaba antes, de que era muy difícil la comunicación… Hoy cualquier chico de 13 ó 14 años te anda con un teléfono y en esa época no pasaba. Y más allá de Argentina, era muy difícil… era por mail o por llamado. Y después se va perdiendo todo eso. Es muy difícil mantenerlo. Y he dejado de hablarme con mucha gente por el tema de la comunicación, de la distancia.

-¿Y qué amigos quedaron de esa infancia? Que no sean del fútbol, ¿eh? Los nombres, quiénes son… Que vos decís: “Éste está de cuando yo era chiquito y nos seguimos viendo, compartimos cosas”…

-Y, tengo algunos del barrio con los cuales pude mantener la relación. De hoy estar en el día a día. Del fútbol también. Algunos tengo de los que conozco de chiquito, con otros retomé y volví a comunicarme después de muchos años. Que también es lindo reencontrarte con gente después de…

-Se te ilumina la cara cuando hablás de eso.

-Sí, sí. Es que mi infancia en la Argentina fue espectacular. Era otra época también, vivíamos de otra manera. El chico en Argentina vivía de otra forma también, distinta de lo que pasa hoy. Y la verdad que lo disfruté mucho.

-Una persona que sigue ligada al fútbol fue muy importante en todo el trayecto de tu carrera: Lautaro Formica. Él fue al que le preguntan… Hugo Tocalli, cuando estaba esto de para “dónde iba a jugar Leo”, si se iba para España.

-Yo al Laucha lo conocía de Newell’s. Él es 86 y nos veíamos siempre. Y además, siempre estaba la pica entre la 86 y la 87, de cuál era mejor equipo. Y ellos también tenían un equipazo. Tanto al Laucha como su hermano, el Gato, también lo conocía… Conocían a toda la familia y ellos conocían a la mía. Y el Laucha iba siempre a la Selección, creo que desde la Sub 15 estuvo ahí, y pasó por todas. Y en esa época estaba en el Sub 20 y le preguntaron por mí…

-En Finlandia le preguntaron, en el medio del Mundial de Finlandia…

-Claro, porque justo jugaron contra España y en España estaba Cesc (Fábregas)…

-Es que el técnico de España le pregunta a Tocalli…

-Claro, por qué yo no estaba, ¿no?

-Por qué no estabas. Como que empiezan a averiguar y es cuando ahí Hugo…

-Claro, es que ahí estaba Cesc, que jugaba conmigo en el Barcelona. Y estaba en la Sub 17 de España y sale el tema de por qué no estaba yo. Y a partir de ahí sale todo. Y el Laucha siempre fue conocido y después me ayudó muchísimo cuando llegué al Sub 20, a integrarme. Porque ese grupo ya venía hace tiempo trabajando y yo llegaba como nuevo. Y tener el apoyo de él en ese momento fue importante.

– ¿Y lo seguís? Porque él sigue tu carrera y, digamos… ¿Mantenés el contacto?

-Sí, sí. Ese grupo de Sub 20 fue espectacular.

-Muy divertido…

-Tanto en el Sudamericano (Colombia) como en el Mundial 2005 (Holanda) también.

LA PASIÓN LOS SUS HIJOS Y LA FAMILIA

-Leo, hablando de pasiones… La familia. Cuando llegaste acá eras muy chiquito y hoy tenés tres hijos, una familia consolidada… ¿Qué es lo que te moviliza del día a día?

-Todo, todo. Tengo la suerte de poder compartir. Porque hay muchos padres tienen que salir a trabajar y laburan todo el día. Y no llegan hasta la noche, como le pasaba al mío, que estaba todo el día laburando y yo lo veía llegar a las nueve de la noche, muerto… Lo veía poco. Yo tengo la suerte de estar prácticamente todo el día con ellos, poder llevarlos al colegio, ir a buscarlos, llevarlos a fútbol, a otras actividades y me encanta. Cuanto más tiempo paso con ellos, con mi mujer, con mis hermanos…

-¿Qué disfrutás? ¿Hay algo que te conmueva más?

-El despertarme, el desayunar con ellos… Aunque a veces los querés matar, ja, ja, ja. El despertarme, el llevarlos al colegio, el irlos a buscar, eso me encanta. Poder levantarlos o hacerlos dormir de noche. Y estar en el día a día.

-¿Con tu pareja? Ir al cine… ¿vas al cine?

-La verdad, salimos poco, salimos poco.

-Es difícil, ¿no? Es difícil por quién sos también, ¿no?

-No, no. Más que por quién soy, por el día a día de los chicos. Tenemos tres chicos y al final te terminás adaptando a la rutina de ellos. Salen del colegio y hacen alguna actividad. Los vas a buscar y hacen algo, hasta las 8.30 ó 9 que comemos, sin dormirse… Los hacés comer, ya se duermen y ya caemos nosotros también. Terminás muerto, ja, ja, ja.

-Claro porque, al fin y al cabo, uno imagina a Leo Messi, una celebrity, una súper estrella… Pero cuando entrás a tu casa, sos el papá de Mateo, de Ciro, de Thiago y…

-Por eso te digo, son tres… Y después ellos te marcan la rutina. O por lo menos a nosotros nos marcan la rutina. A mí me encantan las rutinas y el hecho de ir a buscarlos a la tarde, de hacer algo con ellos. Comer temprano, acostarnos temprano. Eso me gusta y es más o menos lo que hacemos. La verdad es que salimos poco…

Messi hablando en el estudio de TV del Barsa con Mariano Dayan y Hernán Claus.

Messi hablando en el estudio de TV del Barsa con Mariano Dayan y Hernán Claus.

-¿Es una deuda que tenés?

-Sí, sí.

-¿Hay reclamos con eso?

-A veces sí, ja, ja.

-Todos tenemos reclamos…

-Pero al mismo tiempo es entendible. Son tres pibes los que tenemos y a veces es complicado.

-¿Y esos tres chicos ya saben, ya toman dimensión de quién es su papá?

-Thiago sí, Mateo también. Y lo toman de diferentes maneras. Por ejemplo, a Thiago no le gusta, no le gusta que lo reconozcan… El carácter de él es muy tímido y la pasa mal. Y Mateo todo lo contrario, le chupa un huevo que lo reconozcan, o que digan esto o aquello, le da lo mismo. A Thiago lo baja y le cuesta un poquito más. Pero ellos dos ya se dan cuenta.

Messi en la larga charla con Olé.

Messi en la larga charla con Olé.

-Y a los grupos íntimos de ellos, o sea a los papás de los amigos de Mateo, de los amigos de cada uno de tus hijos… ¿ya les es común verte? ¿O perdieron esa sensación de…?

-Tuve la suerte de tener un grupo de padres espectaculares. Empezamos con los de Thiago, que fue el primero en ir al cole, hacerse de amigos, y tiene un grupo muy bueno, los padres también. Ya es normal vernos, juntarnos. Y soy uno más.

Leo sonriente, en la charla con Olé. (MIGUEL RUIZ)

Leo sonriente, en la charla con Olé. (MIGUEL RUIZ)

-¿Ahí, Leo, te sentís como liberado? Yo te preguntaría: “Che, ¿es difícil ser Messi?”. Porque sí, tiene cosas buenísimas y en algún momento es difícil… ¿No?

-Más que nada lo que hablamos antes, el tema de las salidas. Que por ahí querés pasar inadvertido o querés hacer cosas normales, y meterte donde hay mucha gente o en un shopping por ahí es más complicado, pero tampoco pasa de que te conozcan, de una foto, de eso… Pero también tenés… Es que hay momentos que uno quiere estar sin esa…

-Presión…

-Sí, de que sabés que te están mirando… Es que muchas veces también tenés tus locuras. Y estás loco porque no querés cruzarte con nadie. Por ahí la gente te pide una foto o un autógrafo, y por ahí no querés saber nada…

-Sí, te peleaste con alguien, discutiste, saliste caliente de tu casa… La gente piensa que vos tenés que estar siempre disponible, porque es la ilusión de la gente…

-Pasa mucho eso. Por ahí estás cruzado y reaccionás mal, bah, no que reaccionás mal, por ahí el que te pide la foto esperaba que te rías más… A veces te dicen reíte y a veces no querés saber nada. Son cosas que me tocan vivir y tampoco me quejo.

-Y también disfrutás de lo bueno.

-Sí, obviamente. Eso que te digo que a veces querés pasar inadvertido, al mismo tiempo es hermoso que la gente te reconozca, te diga cosas lindas. Tengo la suerte de que, vaya donde vaya, siempre tuve un reconocimiento, una palabra linda de uno, pedido de foto y eso también es lindo. Y volviendo a lo de los padres, soy uno más y disfruto también el hecho de estar con otra gente que no tiene nada que ver con el fútbol y hablar de otras cosas.

LAS AMISTADES Y LAS CHARLAS

-¿Qué hablás con tus amigos: de la amistad, más de fútbol, de la vida, de las problemáticas cotidianas?

-Hablamos de todo, normal, como cualquier amigo. De fútbol y también hablamos de la vida, de los problemas que hay en diferentes países por el tema del virus, de lo que pasa en cualquier parte del mundo, hablamos de cosas normales.

-¿Cómo te pega cuando te cuentan los problemas cotidianos que tienen, gente “normal”, que pueden ser de España o de Argentina? ¿Cómo vivís eso internamente?

-Mal, obviamente que mal y más cuando es gente que querés y son amigos. Pero no me gusta lo que pasa no sólo con mis amigos sino en todos lados. Hay mucha pobreza, sobre todo nosotros que venimos de un país donde hay mucha gente que la pasa mal. Yo lo vi, lo vi de cerca, lo conozco, sé de qué se trata, no es que siempre estuve en la posición que estoy hoy. Pero siempre es difícil opinar de este lado porque la gente puede decir, o alguno va a decir: «Hablás, claro, porque no sabés lo que es», no es fácil. Y yo sé, yo estoy al tanto de todo lo que pasa tanto en Argentina como en España, que es el país donde vivo, y no me gusta lo que veo. Y lo sufro. Igual que lo sufre la gente. Pero lo que te digo, me toca hablar desde otra posición y es más difícil opinar de esta posición.

-Si bien no viviste pobreza, tu infancia fue en una familia clase media, media baja… Esforzada. Tenés una experiencia vivida de haber transitado situaciones no complejas, pero sí cotidianas, te da esa vivencia. La tenés incorporada.

-A mí no me faltó nada porque mi viejo trabajaba todo el día. Y quizá no estaba nunca para que no nos falte nada. Y hacía horas extras y laburaba más. Pero también he tenido amigos que vivían en una villa, que no tenían para comer, no tenían luz, no tenían agua. También lo viví de cerca eso.

SU ARGENTINIDAD AL PALO

-Hablando un poco de pasiones, ¿cómo se puede explicar tanta pasión por Argentina después de irte tan joven? Y quizá siendo mucho más argentino que muchos que vivimos en el país… ¿Cómo explicás esa argentinidad al palo?

-No sé, porque es lo que te decía antes. Si bien me vine de chico nunca me fui de ahí tampoco. Siempre todo lo que me pasaba estaba relacionado con ahí, mi familia y amigos estuvieron siempre ahí.

-¿Pero qué te gusta? Hay algo que te gusta, que te pega fuerte… Que te hace volver. El desorden, no sé, el quilombo…

-No sé qué es, no sé cómo explicarlo. A mí me encanta ir a Rosario, estar con mi gente. Por ahí reencontrarme con amigos, familiares, comer asados con ellos, juntarme. No sé, quizás el hecho de irme tan chico también y no haber disfrutado de todo como a mí me hubiese gustado, del país o de mis amigos, hace que quiera seguir volviendo, que quiera estar ahí. También es verdad que cada vez que voy es muy poco tiempo y pasa rapidísimo.

-Pero en ese poco tiempo, vos siempre lo elegís dos o tres veces por año como si fuera tu cable a tierra. La casa de Arroyo Seco, que es tu lugar ahí. Hay algo que te debe conectar.

-Mi familia, mis amigos que están ahí. Son momentos donde la familia se junta por completo también. La familia de Antonela, tiene todos sus familiares en Argentina. Es donde me junto con mi infancia, me vienen muchos recuerdos de mi infancia, tanto del barrio como de la ciudad. El solo hecho de estar en Rosario ya para mí es recordar eso y me gusta.

-Algo de Rosario que nunca te pregunté: ¡Cómo eras como alumno?

-La verdad que no me gustaba estudiar y me costaba, pero siempre me porté bien.

­ -¿Vos llegaste a terminar séptimo grado allá?

-Sí.

-Y después el secundario lo hiciste acá…

-Hice el secundario acá en España. No prestaba atención, me costaba, pero era bueno, me portaba bien.

LAS MILANESAS DE MAMÁ Y LA COCINA

-Recién hablabas de la familia, de los asados… Queremos saber cómo es el Messi cocinero…

-Puedo zafar cocinando, pero no, tampoco… No soy de hacer asado, me gusta más acompañar.

– Lo que siempre mencionás son las milanesas de tu vieja… ¿Qué tienen? Las tenés que describir. ¿Qué tienen las milanesas de tu vieja para que siga siendo tu comida preferida en el mundo?

-Y no sé, la salsa quizá, que va arriba de la milanesa. No sé, comí muchísimas, muy buenas, pero debe ser la primera, la que comí siempre en mi casa. No sé, porque también a raíz de eso que yo decía siempre, otros las probaron y terminan diciendo que es verdad. Y nada, eso, es la que comí de chico, comí más seguido y viste que las salsas no son todas iguales…

-¿Y tu viejo sí cocina asado? ¿Es buen asador o más o menos? ¿El mejor asador de la familia es tu viejo? ¿O alguno de tus hermanos o tus primos gana?

-Mi viejo, generalmente cuando estamos todos, es el encargado… También los hace en las Fiestas.

-Y vos ahí tomás el rol de acompañante…

-Yo voy siempre de acompañante.

-¿Es Leo o Lío? ¿Qué tenemos que decir?

-En realidad es Lio, pero quedó Leo.

-Leo, perfecto…

-Para mí es Leo, es Leo. Mi vieja me va a matar, pero ya quedó Leo.

LA HISTORIA DE LA BARBA

-Hay un Leo mucho más “lookeado”: barba, sin barba, pelo… ¿Cómo surge?

-El tema de la barba fue que llevaba mucho tiempo afeitándome, yo estaba con Gillette y me decían que, dentro de lo posible, vaya afeitado. Y entonces estuve mucho tiempo afeitándome, afeitándome. Hasta que no estábamos más y dije no me afeito más, y fue quedando. Creo que esto fue en la Copa América de Estados Unidos en 2016. Y encima había muchos (compañeros)…

-Estaba toda la banda de los barbudos: Otamendi, el Pocho Lavezzi…

-Había varios, y me fue quedando, me fue quedando. Y lo dejé. Por ahí me agarra la locura y me la saco. Igual que el pelo, me dejo largo, llega un momento que me molesta y me corto.

-¿Elegís vos las remeras o la ropa que usás? ¿Algún personaje te motiva o es lo que viene?

-Me elige mucho Antonela también, yo no soy mucho de eso. No tengo nada especial. Es todo como va viniendo. Es casual.

¿Cómo te llevás con la tecnología? ¿Estás mucho con el teléfono? Con Whatsapp, con Instagram…

-Como todos, con el teléfono estoy muchísimo, todo el tiempo. Por ahí demasiado. Pero sí. Otras cosas no, pero el teléfono, mucho.

-¿A veces pensás que tenés que frenar?

-A veces no te das cuenta, no estás haciendo nada pero estás boludeando en el teléfono sin hacer nada. No te das cuenta y una cosa te lleva a la otra, pero es lo que hay hoy, lo que hace la mayoría.

-¿Sos de sentarte a mirar mucho fútbol?

-Miro, miro bastante. Me gusta mirar diferentes ligas. Seguir, estar al tanto. Me gusta, sí.

-¿Sos de mirar táctica? ¿Te gusta?

-Miro como aficionado más que estudiando.

-Ni Europa ni Champions, no es que te gusta…

-Sí los partidos míos, cómo juega el rival o nosotros. Pero cuando estoy mirando un partido no me pongo a analizar sino a disfrutar más del deporte.

-¿En algún momento sos obsesivo de la táctica?

-Me gusta estudiar los rivales, cómo presionar, dónde poder hacer daño, más allá de que tenemos entrenadores o nuestra gente, pero me gusta observarlo también y ver.

-En este sentido, se viene algo ahora algo que apasiona, como la Copa América.

-Sí, estamos con todo el grupo con muchas ganas, ilusionados de poder jugar esta Copa. Hace mucho que no nos juntamos también, la última vez no pudimos ir por el tema del virus y eso hace que tengamos más ganas de juntarnos. Es una Copa especial, diferente, por el tema de que no va a haber gente seguramente. Pero, así y todo, en lo personal tengo muchísimas ganas de estar otra vez.

LO QUE SIGNIFICÓ EL TÍTULO NÚMERO 35 EN BARCELONA

-Hay algo de tu pasión que llama la atención, el fuego sagrado. ¿Cómo vive con vos? Vos decís: “ya tengo casi 20 años de carrera, 18 años de carrera” y nos llamó a la reflexión la alegría que tenías con lo de la Copa del Rey. Tu cara encendida… Fue el título 35 que ganaste en este club: ¿cómo puede ser que estuvieras tan radiante?

-Siempre que compito, compito para ganar e intentar conseguir todos los objetivos. Conseguir títulos. La verdad es que la última Copa del Rey fue especial por el momento en que estábamos también, el club viene de un par de años donde no la venímos pasando bien por diferentes resultados y por títulos. Porque es un vestuario muy joven, con mucha gente, y gente nueva, y esta Copa del Rey para el vestuario fue un punto de inflexión, y muy importante. Y más allá de eso, en lo personal me gusta ganar y conseguir títulos. Y cuanto más, mejor.

-Fue difícil de creer que cuando estabas con la Copa del Rey, pasaron uno por uno tus compañeros pidiéndote una foto. Tipos que no son Messi pero son grosos. ¿Cómo lo sentiste a eso?

-Eso es hermoso, ver tanto… Muchos chicos que salen de abajo, que sienten lo mismo, yo sé lo que siente el que sale de abajo porque yo sentía lo mismo. O hacer la foto con los más veteranos, que es un título más a nuestra conquista. Fue un momento lindo en todo sentido.

-Leo, de las pasiones que recorrimos, la familia, el fútbol… ¿Hay alguna otra pasión escondida?

-No, no, la verdad que nada especial. Me gusta el pádel, miro tenis. Me gusta jugar al pádel.

-¿Y qué estilo?

-Pasarla, pasarla… 

-¿Y con quién jugás de compañero? ¿Con Pepe (Costa, colaborador que lo acompaña a todos lados)?

-Con Pepe juego mucho, sí.

-¿Y es bueno Pepe o no?

-Pepe juega bien. Yo corro y él mete la calidad.

-Está bien, al revés que en la cancha…

-Yo le corro. Me gusta, no jugamos mucho tampoco porque tenemos partidos cada tres días.

-¿A los perros les das bola o no?

-Me gustan los perros. Sí, les damos bola. Ciro lo ama a Hulk, lo primero que hace apenas se despierta es ir a saludarlo y estar con él. O antes de ir a dormir también. La verdad que Antonela y Ciro son los más perreros, pero a mí también me gustan.

-¿Tenías perros en tu casa de Rosario o no?

-Sí, siempre tuve perros.

-Y es algo que te gustó para incorporarlo a tu familia…

-Fue una cosa de los dos, que estamos acostumbrados. No hubo problema.

-En tu casa tenés un museo impresionante y muchas camisetas… ¿Hay alguna que te falte? Porque es raro pero ¿qué le gustaría tener a Leo que no tiene?

-La verdad que le empecé a dar bola al tema de las camisetas o de los recuerdos de más grande, porque antes no prestaba atención a eso, o no me llamaba. Mi hermano Matías, en Argentina, guardó cosas desde que empecé y tiene muchísimas. Y me arrepiento de no haber pedido camisetas antes a jugadores que he enfrentado cuando era chico, cuando recién empezaba…

-Como la de (el brasileño) Ronaldo, la de Roberto Carlos, jugadores que me enfrenté y hoy digo me hubiese gustado tener esa camiseta. Después seguramente alguna me falta, pero tengo la mayoría.

-Después está la típica de cada partido cuando te piden la camiseta. En un momento parece incómodo incluso porque quizá tenés que decirle a un pibe: “Ya le dije a otro”, ¿no?

-A veces la tengo comprometida y me pasa bastante, siempre la cambio, a no ser que me vaya caliente y me vaya directo. Generalmente la cambio.

-¿Y te da orgullo que estén tan pendientes de pedirte la camiseta?

-Sí, sí, aparte siempre bien, buena onda, por la manera de pedirla. Creo que está muy bueno eso.

-En esto de las pasiones, también hablábamos de lo que generás en el mundo… Sos la referencia argentina. Hoy uno va a algún lugar y es reconocido… “¿Argentino? Messi”. ¿Cómo te pega eso?

-Algo muy loco y al mismo tiempo algo hermoso que pueda tener la posibilidad de ir a cualquier lado y que en cualquier lado me traten, como decía antes, espectacular, vaya adonde vaya. Por el hecho de conocerme, de haber jugado a la pelota o de verme por la tele. Para mí es algo muy lindo.

-¿Qué locuras te acordás que hizo la gente por vos? Y que digas “esto no lo podía creer”… Yo tengo un par, pero te dejo pensar. Si no, te ayudo…

-Por eso te digo que por ahí me decís que tenía buena memoria, no soy de recordar mucho. Por ahí, si me nombrás algún momento, sí.

-Una es cuando una chica se tiró a la cancha. En la Copa América.

-Ah sí, 2007. Es verdad.

-Del 2007, que se tiró de la tribuna. Otra, cuando una vez llegaste a Arabia y en el aeropuerto te pusieron un fusil casi en la cara.

-Esa fue el loco… Esa fue sin querer… No se dio ni cuenta.

-Para el final, ¿qué mensaje les das a los argentinos?

–Yo siempre le digo lo mismo a la gente, soy un agradecido de cómo me trataron siempre, sé que el argentino me quiere mucho también a pesar de que vivimos muchísimos años complicados. Sé que estamos pasando por un momento complicado, también por el tema del virus este que tiene mal a todo el mundo y a nosotros nos está pegando fuerte también. Ojalá salgamos adelante como salimos siempre y que todos juntos podamos seguir construyendo nuestro país, y a nivel de Selección igual.

-Te vamos a dar el último regalo. Es para vos, pero también para tus hijos. Ésta no la ganaste, no hiciste tres goles. Es una pelota especial que hicimos para los 25 años del diario. Para los chicos…

-Los chicos me tienen podrido con la pelota adentro de la casa, ja, ja.

-¿Rompen mucho?

-Todo el día con la pelota.

-¡Pero tienen el jardín!

-Pero les gusta jugar adentro…

-Entonces te trajimos algo que puede ser complejo, pero queríamos terminar con la pelota de fútbol, que es una de tus grandes pasiones…

-La más grande seguramente, después de mi familia es la más grande seguro.

-Y ahora sí para cerrar te pedimos un mensaje por los 25 años del diario…

-Bueno, felicitarlos por estos 25 años, no es fácil mantenerse siempre en el mismo nivel. Comparando con el deportista, ustedes también estuvieron muchísimos años siendo los mejores, compitiendo a primer nivel, en primera línea, y eso no es fácil, es mucho tiempo. Siempre una referencia como diario en el país, les deseo que sean muchísimos más.

LOS MEJORES FRAGMENTOS DE LA ENTREVISTA



Tomado de Olé – Selección

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