«Los favoritos de la Copa América son Uruguay y Argentina»


Hoy ya no ejerce como aquel férreo defensor que supo ser hasta 2018, cuando colgó los botines en San Pablo, pero mantiene la misma personalidad fuerte y frontal que lo llevó a ser líder cuando jugaba. Hoy Diego Lugano es analista en el ESPN brasileño, aunque le escapa a la palabra periodista: “Apenas soy un ex jugador que tiene un espacio en televisión. Para ser periodista me falta preparación y todavía me cuesta mucho hacer un análisis frío y objetivo”. Sin embargo, charló un extenso rato con Olé en la previa del ArgentinaUruguay de la Copa América y habló de todo: fútbol, amigos como Abreu y Montero, los cruces con Messi, el Maestro Tabárez, el VAR, la política de Uruguay y del continente y hasta la legalización de la marihuana…

-¿Estás de acuerdo con que se esté jugando la Copa América?

-Sí, me gusta que se juegue. Hay competencia en todo el continente, específicamente acá en Brasil hace un año que se juegan todas las categorías, hay miles de partidos por fin de semana; en el continente se jugó la Sudamericana y la Libertadores… A pesar de este momento loco que estamos viviendo, en el que nadie sabe cómo actuar, ni tiene la solución, creo que por lo menos el fútbol trae distracción y entretenimiento en un momento de tanta tristeza. Además pienso en las miles de personas que trabajan en esta industria. Porque los jugadores o los altos dirigentes son los que menos lo precisan, pero yo tengo muy en claro que los utileros, kinesiólogos, jardineros, y toda esa barra amiga de Uruguay, estaban desesperados porque se juegue porque capaz con ese mes o ese viático viven todo el año. Y si replicás eso a todos los países del continente… Es importante en un momento como este, en el que nadie sabe para dónde salir corriendo, que se pueda mantener un equilibrio, a la gente activa y sostener los puestos de trabajo.

-Y en lo futbolístico, ¿qué viste en estos primeros partidos?

-Se vio poco, pero es normal. Todos vienen de una doble fecha de Eliminatorias, mucho más tensa e importante, más todo lo cuestionable que fue la Copa América, el cambio de sede a último momento… Por todo eso me parece que la Copa va a empezar en cuartos y estos primeros partidos no tienen tanta intensidad mental. Los jugadores y la gente le van a ir tomando ese gustito competitivo y van a entender que la gloria está ahí, a tres o cuatro partidos. Ahí va a tomar emoción y picante…

-Uruguay llega habiendo descansado en la primera fecha y tendrá su debut mañana contra Argentina. ¿Es un beneficio no haber jugado?

-Sí, porque Uruguay no tuvo una última doble fecha de Eliminatorias buena, fue más para mala que para buena, y estos días en el Complejo sirvieron. También pudo recuperarse del viaje a Venezuela y cambiar el click mental, que es lo más importante… Igual, insisto, la Copa va a empezar en cuartos. Pero yo ya dije acá en Brasil, y mucho no les gustó, que para mí los favoritos son Uruguay y Argentina, indiscutiblemente…

Cavani y toda la emoción del pueblo uruguayo. (EFE/Alejandro Prieto)

Cavani y toda la emoción del pueblo uruguayo. (EFE/Alejandro Prieto)

-¿Por encima de Brasil?

-Conozco bien a los brazucas: ganaron la última edición, están sobrados en las Eliminatorias y sólo piensan en el Mundial; ni siquiera querían jugar la Copa. Entonces hay algo emocional que nos juega a favor a Uruguay y Argentina. Si Brasil de verdad precisaba esta Copa, como fue la 2019, no se la saca nadie porque está un escalón por encima de nosotros, pero el contexto creo que nos da chances. Me parece que Argentina y Uruguay son los que más desean esta Copa, y alguno de ellos va a ganarla.

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-¿O sea, vos ves más mentalizado a Suárez o a Messi?

-Sí, totalmente. Para nuestra generación uruguaya, que nos volvió a llevar a lo más competitivo del mundo, es la última Copa. La última de Edi (Cavani), de Luis (Suárez), de Godín, de Cáceres… Y para los argentinos, además de los años que llevan sin ganarla, me parece que también será la última de Messi. Son las dos selecciones que más la están deseando y eso, al final del camino y aun estando por debajo de Brasil, creo que nos va a premiar a uno de los dos con esta Copa.

-¿Decís que lo mental puede equilibrar lo futbolístico?

-El fútbol es 90% emoción, pasión y deseos… El otro 10% lo dejamos para la técnica y la clase. En este momento, veo a Argentina y Uruguay con ganas reales de ganar la Copa, lo veo en los jugadores y en los países. Y eso, sumado a los buenos jugadores que tienen y a la historia, creo que los va a hacer protagonistas. Cuando más adelante se enfrenten con Brasil en alguna etapa, va a prevalecer ese deseo. Es lo que yo veo, o tal vez lo que deseo, je.

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-Alguna vez dijiste que si Messi hubiese sido uruguayo, ganaban los Mundiales de 2010 y 2014. ¿Tan allá arriba está Leo, aun para grandes jugadores como fuiste vos?

-Es que me preguntaron eso. Quizá si me preguntaban por Pelé, hubiera dicho que en 1970 hubiéramos ganado el Mundial porque Uruguay tenía un cuadrazo pero perdíamos contra el Brasil de Pelé. Argentina no lo pudo ganar porque no tuvo suerte, pero llegó a tres finales, eh. El factor suerte en el fútbol juega y mucho. Les tocó perder, es cierto, pero llegaron… Y con Messi pasa lo mismo que con los jugadores de la generación del 80, que se jactan de haber jugado con o contra Maradona, o los de los 70, que cuentan que marcaron a Pelé… Bueno, nuestra generación le va a contar a los hijos y a los nietos que alguna vez jugamos contra Messi, que perdimos la mayoría de las veces y que alguna le ganamos, pero eso marca un poco el mojón histórico que él representa para el fútbol actual.

Lugano llenó de halagos a Leo.

Lugano llenó de halagos a Leo.

-¿Y cómo es marcar a Messi?

-Ufff… Las veces que me tocó en Sudamérica, lo sufrí obviamente, porque siempre teníamos las de perder y más los zagueros, pero era un poco más controlable que en Europa por cómo es nuestro fútbol, por que se permite más, se raspa más… No es que lo parás, pero lo molestás un poco. Allá en Europa, las pocas veces que me tocó jugar contra él, fue una pesadilla. Es otro fútbol, más abierto, en el que prácticamente no te dejan utilizar el contacto físico, las herramientas que podemos tener los demás… En Uruguay tenemos el orgullo de que la última Copa la ganamos en la Argentina de Messi y esas son las cosas que quedan para la gente de mi generación.

-Hablando de grandes… ¿Qué es el Maestro Tabárez?

-El Maestro en Uruguay representa mucho más en el sentido de que le dio una estabilidad a la selección, un proyecto serio e institucional equilibrado y coherente. Le dio estabilidad a un fútbol que nunca fue estable, y ese fue siempre nuestro gran defecto. Pueblo chico, infierno grande. Un pueblo que es todo pasión, que todos saben todo, que todos son vivos y así estuvimos mucho tiempo sin competir en alto nivel porque el fútbol y el mundo han cambiado. El Maestro trajo estabilidad por la forma de ser de él, por los conceptos claros, con mucha educación, mucho intelecto, mucha autoridad moral; pero también mucha firmeza… En diez años nunca lo escuché decirle una mala palabra a un jugador o levantar la voz, siempre con un lenguaje articulado, no propio del fútbol sino más académico o de profesor. Sin embargo, pocas veces vi un entrenador tan firme y coherente para tomar decisiones, que es lo más difícil. Eso de que lo cortés no quita lo valiente se aplica específicamente para el Maestro. Y hoy nos sigue dando esa seguridad institucional, esa certeza de las cosas, que va mucho más allá de lo futbolístico, de un 4-4-2 o de hacer mal un cambio. En Uruguay engloba cosas mayores y por eso los jugadores lo respetamos y lo bancamos siempre.

-¿Y a Luis Suárez cómo lo definís?

-Como un competitivo y un ganador de la vida, que tiene una característica muy especial: siempre necesita un enemigo, alguien que lo motive, con quien pelearse, porque eso le saca una rabia o un fuego que tiene dentro. Siempre con los contrarios, eh, porque con los compañeros es lo más leal del mundo. Y si querés controlarlo y amansarlo, tratalo con cariño. A mí dámelo siempre, primero para ir a la guerra y después para jugar al fútbol…

Luis Suárez y Diego Lugano juntos.

Luis Suárez y Diego Lugano juntos.

-Hace poco Tabárez dijo que se exagera con aquello de la Garra Charrúa y quizá vos seas un símbolo de eso. ¿Creés lo mismo?

-Sí, como también exageraban conmigo. Yo nunca lesioné a nadie, por lo menos de gravedad, je. El tema es que la pasión a veces se confunde… Estoy de acuerdo con el Maestro, se exagera, pero sí puedo asegurar que hay algo que tenemos adentro, algo cultural, el uruguayo es muy arraigado con el fútbol porque es lo que siempre nos representó como país, y eso nos hace ser competitivos y tener más sentido de pertenencia. Tenemos algo que es parte de la historia y quizá eso se confunde con garra y se mezcla todo. Jugadores con hambre de gloria y que meten, hay en todas partes del mundo; pero la historia dice que Uruguay fue el primer campeón de América, del mundo, de los Juegos Olímpicos, de la Libertadores… ¡Algo hay! Ahora, 80 años después, todavía lo asimilamos. Y ojalá que no lo perdamos nunca…

-¿Por qué creés que es así?

-Tuve la suerte de ser el capitán de la selección por 10 años, que es algo que en mi país significa mucho. Pero antes, de gurí, siempre fui un estudio de la historia del fútbol uruguayo. Me gusta, soy medio historiador, je. Y realmente le encuentro sentido a la forma que tenemos de vivir el fútbol porque en nuestro país fue de la mano con un sentimiento más nacionalista o patriota. Hasta el Siglo XIX o principios del Siglo XX éramos la Banda Oriental o los Cisplatino y no teníamos una identidad muy clara y a partir del fútbol y de victorias celestes, fue que empezamos a tenerla. Muy inteligentemente, los políticos uruguayos de la época, utilizaron el fútbol para decir “somos uruguayos”. De ahí viene toda esta cuestión cultural. Si bien he visto pasión en muchos lugares del mundo, obviamente en Argentina y Brasil, o en Turquía, donde jugué, que es increíble… Pero en Uruguay es diferente.

-¿Diferente porque si quedás afuera de un Mundial, como les pasó en 2006, matás al pueblo como dijiste alguna vez?

-Es que cuando le das una tristeza tan grande a tu país, como me pasó cuando quedamos afuera de ese Mundial, el país se muere. Por dos o tres días, la gente se muere, matás lo anímico y la energía del país es diferente. No pasa en Brasil, no creo que pase en Argentina, mucho menos en países europeos… Debe ser porque somos un país chico o por la historia… También contrariamente, cuando nos va más o menos bien, como pasó en Sudáfrica, que además la gente se identificó con los jugadores de la selección, que a veces es más importante que ser campeón, mejora todo. Todo, eh. En ese momento aumentó el PBI, la tasa de natalidad, nunca un presidente tuvo tanta popularidad como en esos meses y desde el Ministerio de Turismo me habían contado que se había duplicado el conocimiento de Uruguay internacionalmente. Por eso creo que es importante para el que juega en Uruguay que representa un poco más que a un jugador de fútbol…

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Lugano: “La tecnología del VAR es una mentira…”

El VAR ya se convirtió en un protagonista más que importante; incluso, en la última Copa América despertó la furia de Messi y de la Argentina toda. Y Lugano es un gran crítico de esta herramienta: “Realmente no trajo una solución, primero porque es una respuesta política de la FIFA a todo el Fifagate y aquel escándalo que se armó, todo eso le había sacado credibilidad al fútbol…. No fue algo inventado para traer justicia. Y después, de tecnología no tiene nada. Son tres cámaras que te pasan la imagen en cámara lenta… Hoy estamos todos híper conectados, hay inteligencia artificial para lo que sea, y resulta que la tecnología del VAR es un tipo que mueve con una perilla la línea del offside, es una mentira”.

Lugano sabe bien de lo que habla porque en Brasil, donde él vive y trabaja, hace tiempo que se usa en el ámbito local. “Lo vivo todos los fines de semana y es una injerencia externa mucho peor que antes. Pensando mal, es mucho más fácil manipular los partidos porque todas las jugadas son revisables”, asegura.

Incluso, le preocupa cómo se desvaloriza el producto: “Dejan el fútbol más feo, más cortado y ahí perdemos todos, porque hoy el fútbol compite con otros entretenimientos y si lo hacés más aburrido…”. ¿Te vas a mirar Netflix? “Y, pasa con los hijos de todos nosotros…”.

Le sube la temperatura cuando se refiere al VAR y recién encuentra algo de calma cuando se apoya en Tabárez. “Me quedo con lo que dijo el Maestro, yo estuve tres años buscándole un sentido al VAR y él dijo que hay que hacer un VAR del VAR. Es eso, no encontraba las palabras, hay que hacer un VAR con jugadores y técnicos, que sepan lo que es el contacto físico o saltar a cabecear”, sostiene. Y cierra con una conclusión determinante: “Hoy las figuras son los jueces, ni el cinco, ni el diez, ni el técnico. Está todo mal…”.

Llevándolo al juego, se saca el rótulo de jugador duro. “Pegaba mucho menos que lo que ustedes dicen, pasa que mido un metro noventa y peso 90 kilos…Me hubiese encantado ser Messi o Neymar, pero me toco esto y me las tuve que arreglar con las armas que tenía… Igual, si hubiese jugado con VAR, primero me adaptaría, y después que me harían dos o tres penales por partido, porque en cada córner se me colgaban dos arriba… Tan malo no hubiese sido, je”, suelta la chicana.

Sobre el Loco Abreu y Paolo Montero

Abreu: “Un personaje… Mucho más para Uruguay que para ustedes. Nosotros somos un país más conservador, más tranquilo, entonces era un personaje mucho más fuera de lo común. Ha recibido tantas críticas por ser así que ya tiene el lomo curtido, pero yo que lo tuve como compañero te digo que es un exótico, un extrovertido, un alegre pero también un ganador y un competitivo. Y lo que más rescato, es que es un hincha de la selección, algo que cada vez es más difícil en el fútbol actual porque los chicos con 10, 12 o 14 años están viendo fútbol europeo, que el Bayern, que el Barsa…. Con el Loco hemos hecho locuras de verdad por la selección. Y un personaje, que jugó en 33 equipos, en los últimos años nos mandaba imágenes de los lugares en los que andaba jugando con una alegría, una pasión, un amateurismo… Yo que soy todo estructurado y conservador, le tengo una envidia sana a esa personalidad. Lo vamos a extrañar porque como entrenador va a andar bien, pero no va a ser lo mismo”.

Paolo Montero: “Paolo era mucho peor que yo. Me acuerdo que debuté en 2004 en la selección con Paolo de capitán. Era duro, pero un gran líder. Y ojo que jugaba mucho también, eh. Pasa que como era duro no se hablaba de lo que jugaba, pero era un zaguero zurdo terrible. Ojalá hubiese tenido la mitad de la técnica que tenía él… Ahora como técnico no lo viví tanto porque siempre estuvo en el exterior, pero tengo las mejores referencias como compañero y como persona. Un tipo que ha sido siempre un líder de vestuario en todas las partes del mundo tiene un plus en relación a cualquier otro entrenador de facultad o de biblioteca. Después es fútbol, pero en ese aspecto creo que es algo que lo beneficia, mucho más en culturas como las nuestras, donde ese tipo de personalidades tienden a ser más respetadas dentro de los grupos”.

Lugano, la política en América y la legalización de la marihuana en Uruguay

La actualidad política en Uruguay: “Creo que eso de izquierda o derecha ya no existe, es un invento porque dividiendo sacan beneficios los que están ahí arriba. Lo que me deja tranquilo, al menos lo que se ve en el continente, es que en Uruguay todavía hasta hoy hay políticos que, como decía del fútbol, defienden el prestigio del país, independientemente de las ideas… Son personas que realmente quieren lo mejor para el país y representan bien a la población. No voy a entrar en polémicas, pero por lo que conozco del continente, nuestros hermanos vecinos no tienen esa suerte, tal vez porque somos un país chiquito y es más fácil, o porque no tienen tanto para extraernos, pero como ciudadano estoy bastante conforme con nuestra clase política, a pesar de las diferencias obvias que hay en cuanto al proyecto que se pueda tener de país. Todo es dentro de un marco democrático, con un parlamento serio, con ministros serios…”.

Argentina, Brasil y el resto de los vecinos: En Argentina y Brasil es mucho más grande el lío, a veces tengo miedo por Uruguay, porque vivimos en el medio de esas dos potencias y, atrás de todo, hay grandes intereses. Uruguay fue inventado como un país neutro entre dos gigantes, justamente para hacer contrapeso ahí, entonces siempre está el riesgo que esos vicios o grietas, llamalo como quieras, hagan mella en nuestro país, porque en definitiva dependemos económicamente 100% de Argentina y de Brasil. Es un miedo permanente y esperemos poder sobrevivir de la mejor manera a estos conflictos que hay en Argentina y Brasil, que deben ser digitados por alguien de afuera porque pasa más o menos igual en todo el continente. Por algo somos tercer mundo, seguimos siendo los giles que nos comemos el cuento, y así estamos. Somos tercer mundo y vamos a serlo por mucho tiempo más”.

La legalización de la marihuana en Uruguay: “Es como todo, tiene sus pros y sus contras. Tal vez, como ya pasó tiempo, se pueda sacar cuentas para ver si fue positivo o negativo, hacer un balance. Pero ha sido en un ámbito de buscar mejorar, de apuntarle al narcotráfico, al dinero negro y quizá, con eso, también le das más información a la juventud sobre lo que es bueno o malo. No creo que seas muy pro por liberar ni muy conservador por no hacerlo, esas también son estupideces mediáticas, no pasa por ahí. Hay toda una industria atrás y lo positivo es eso, en Uruguay se ha generado mucha inversión y puestos de trabajo. Habría que analizarlo desde un modelo económico. Tal vez muchos de los que querían la liberación no lo veían desde ese lado y eso sea un beneficio importante. Son temas que tienen que tratarlos los que saben del asunto, pero también de esto se trata la democracia. Con mil defectos, todavía Uruguay… Debe ser que somos pocos y por eso no hay tanto quilombo, je”.

El jugador de la selección y la política: “El jugador de la selección representa al país y por eso tiene que ser apolítico. La política históricamente siempre ha querido entrar en el fútbol, pasó en todos lados, en la Italia de Mussolini, en el 78 en Argentina… Es historia. Lo mismo ahora con los muchachos de Brasil y la Copa América. Pero vos representás a un país, a la gente, entonces el equilibrio es sagrado. Dificilísimo, eh. Es lo más complicado para el líder de un grupo. Está salado porque cualquier movimiento en falso puede hacerle mucho mal al fútbol y al país, por eso creo que mientras más ilustrado sea un jugador, menos chances tiene de pisar el palito. No es que no lo pises, pero tenés menos chances”.



Tomado de Olé – Selección

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