Sonríe Lionel Messi. A pesar de los tres empates consecutivos de la Selección entre Eliminatorias y Copa América y de su crítica post 1-1 contra los trasandinos en Río de Janeiro, el 10 está feliz, parafraseando a Juan Román Riquelme. Se lo ve enchufado, con energías, con ganas de ayudar a consolidar un buen equipo y, desde luego, levantar el esquivo trofeo. Quiere sumar su primera gran alegría con la Mayor (fue campeón Sub 20 en 2005 y oro en los Juegos Olímpicos de 2008). Pretende, como capitán, cortar la sequía de 28 años sin títulos para Argentina. Y en lo personal, que se le dé de una buena vez después de los sabores amargos en las finales del pasado.
Messi, Scaloni y el resto del Seleccionado son conscientes de las fallas mostradas en los partidos jugados anteriormente. Saben que deben disminuir esos defectos (fragilidad defensiva y poseer mayor contundencia en ataque) para conseguir resultados óptimos. Las victorias aportan tranquilidad, desde luego. Y eso buscarán obtener el próximo viernes, cuando jueguen contra Uruguay en Brasilia desde las 21, por la segunda fecha del grupo A de la Copa América.
Asi, se sigue trabajando. «Vamos a seguir luchando», avisó La Pulga en redes sociales, con la foto de su festejo maradoneano. En un buen clima, más allá de la necesidad de empezar a ganar y darle firmeza a la idea futbolística, Messi fue el gran protagonista -una vez más- en el entrenamiento de este miércoles (hisopados mediante) en el predio de Ezeiza. Porque el 10, mediante su Instagram, subió un video donde se lo ve realmente activo, a full, en los diferentes trabajos diagramados por el cuerpo técnico de su homónimo Lionel. Movedizo y con su fiel aliada pegadita a la zurda. Claro, de la pelota hablamos. Inseparables.

Messi en la práctica de Argentina (Twitter Selección).
Concentrado, pero con una evidente sonrisa en su rostro, Messi sabe que está transitando la etapa final de su historia con la Celestes y Blanca, que lo tiene como máximo goleador con 73 gritos. Sabe que esta Copa América y el Mundial de Qatar 2022 son las últimas dos grandes oportunidades para levantar una Copa. Y más allá de eso, disfruta con alegría de cada entrenamiento, de cada jornada con sus viejos amigos (como Di María, el Kun Agüero y Otamendi) y con los más nuevitos o con menos años en Argentina. Todos bajo un mismo objetivo, con un sueño en común: tocar la gloria en suelo brasileño.
Se viene Uruguay y Messi sonríe. El 10 está feliz.
Tomado de Olé – Selección