la historia detrás del héroe


De aquellas lágrimas que acompañaban sus noches de soledad en la pensión de Independiente al llanto de emoción luego de haberse convertido en el héroe de la Selección ante Colombia. De aquellos temores y dudas que sintió cuando tuvo que armar las valijas para irse a Inglaterra con apenas 17 años al temple y seguridad que mostró en el estadio Mané Garrincha de Brasilia. De ser rechazado por Boca y River cuando tenía diez años a convertirse en el duelo del arco más grande de todos: el de la Selección. De suplente a titular indiscutido. La de Damián Emiliano Martínez es una historia de lucha, sacrificio y superación personal.

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Su maestro del arco, Miguel Ángel Santoro, le comentó a Olé que tuvieron que pulirlo y mucho para convertirlo en el arquero que es hoy. «Puso muchas lágrimas para estar donde está», recordó la gloria del Rojo, quien lo formó y moldeó desde los 13 años en las divisiones inferiores del club de Avellaneda. Dibu, apodo que le puso el propio Santoro, es un arquero que se fabricó como consecuencia del trabajo arduo. Se trata, en definitiva, de un fruto del esfuerzo.

Dibu llora de emoción y se abraza con Messi tras la tanda de penales. (Foto: AFP)

Dibu llora de emoción y se abraza con Messi tras la tanda de penales. (Foto: AFP)

SANTORO, EL HOMBRE QUE LO PULIÓ

«Tenía mucha torpeza, no estaba preparado físicamente y no tenía fuerza. Él sufría mucho porque tenía por delante una camada muy buena y eso le sirvió para aprender. Tuvo grandes compañeros y mucha competencia: en ese tiempo estaban Lucas (Molina), Emiliano (Molina), Oscar (Ustari), Gabbarini, Fabián (Assmann) y el Rusito (Rodríguez), que también era de los pagos de él. Recuero que el Rusito me preguntaba: “Pepé, ¿qué le vio?”. Porque Emi era un grandote, medio torpe y sin mucha técnica. Pero a través de mucho sacrificio y muchas lágrimas él se fue depurando», rememoró Santoro, sobre los tiempos en los que el arquero de la Selección vivía y dormía en las camas cuchetas de la humilde pensión que tenía Independiente en esos tiempos.

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Dibu comenzó a pelearla antes de desembarcar en el Rojo. Nació y vivió sus primeros años en el Barrio Jardín de Mar del Plata, junto al Bosque Peralta Ramos. Creció en el seno de una familia humilde: su padre era pescador y su mamá empleada doméstica.

Dibu Martínez, en el club Urquiza de Mar del Plata.

Dibu Martínez, en el club Urquiza de Mar del Plata.

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Su historia con la pelota comenzó a los cuatro años, cuando se inició futbolísticamente en el club General Urquiza, el mismo en el que jugó uno de sus compañeros de Selección: Lucas Martínez Quarta. Siempre fue alto y es por eso que en esa pequeña institución de barrio solía jugar con futbolistas más grandes de la categoría ’90, entre los que se encontraba su hermano, Alejandro.

A los 10 años lo llevaron a Buenos Aires para probarse en Boca y River, pero en ambos clubes no le vieron condiciones y lo rechazaron. Después de jugar un tiempo de Talleres y San Isidro, clubes de su ciudad natal, el técnico marplatense Cacho González le consiguió una prueba en Independiente. Y allí conoció a su mentor: Pepé Santoro.

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En las Inferiores del Rojo lo trabajaron, se perfeccionó y en 2009 llegó a disputar el Sudamericano Sub 17 de 2009, en el que le atajó dos penales a Brasil, y el Mundial de esa misma categoría en Nigeria, donde lo observaron los integrantes del departamento de captación del Arsenal. Ese mismo año lo invitaron a una prueba de diez días en Londres y Santoro, quien lo acompañó durante la travesía, tuvo que convencerlo de viajar. «Era muy joven y no quería alejarse de la familia», dijo Pepé. El Arsenal pagó 500.000 euros por el 65% del pase del juvenil, que tenía 17 años cuando se marchó.

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Dibu Martínez y su hermano, Alejandro.

Dibu Martínez y su hermano, Alejandro.

​​PASÓ POR VARIOS CLUBES

Una vez instalado en Inglaterra, su lucha continuó. Dibu Martínez tuvo paciencia, persistencia y tenacidad: su oportunidad no le llegó rápido. De hecho, su debut en el viejo continente fue recién en mayo de 2012, jugando para el Oxford United, club de la tercera división. En el Arsenal nunca encontró continuidad y fue cedido a préstamo a varios clubes, con un paso breve por el Arsenal en 2014: estuvo en Sheffield Wednesday, Rotherham, Wolves, Getafe de España y Reading.

​En la temporada 2019-20 volvió a los Gunners y fue suplente, hasta que el alemán Brend Leno se lesionó y eso le abrió una puerta que no desaprovechó: fue clave para la obtención de la FA Cup y la Community Shield. El 16 de septiembre del año pasado, el Aston Villa pagó 21.500.000 euros por él y firmó por cuatro temporadas, convirtiéndose en el arquero más caro argentino más caro de la historia. Su debut en ese club fue ante el Sheffield United 1-0 y ese día atajó un penal.

​»Me cuesta encontrar palabras para describir todo esto que estamos viviendo», comentó el hombre de 28 años, quien fue padre apenas cuatro días antes del partido y aún no pudo ver a su hijo. «Sabemos que Brasil es el favorito desde el inicio de la Copa, pero nosotros tenemos un gran entrenador y al mejor jugador del mundo. Y vamos a ir a ganar la final«. Una final a la que Argentina llegó gracias a los penales que él atajó, intimidando a los rivales con sus palabras picantes para imponerse en el juego psicológico. Dibu ya se convirtió en héroe. Ahora quiere convertirse en campeón.



Tomado de Olé – Selección

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