«Guido Rodríguez no desaprovechó su chance», dijo Scaloni


El equilibrio no se consigue con pulseritas mágicas, de esas que hace una década prometían balance sin esfuerzo. De algún modo la estabilidad es un don que pocos gozan, como los funambulistas que caminan sobre cuerdas o los volantes centrales que transitan esa línea de cal blanca que divide dos terrenos: el del sufrimiento y el del éxtasis. Guido Rodríguez, el #5 que relevó de Paredes, fue ante Uruguay un talento armónico en ambos hemisferios del Mané Garrincha.

Cuando Lionel Scaloni destacó desde sus palabras al canterano de River, ahora en el Betis de España, acertó: tiene sustento que el deté haya expresado que “Guido Rodríguez siempre estuvo con nosotros, hace rato que valoramos su compromiso. Hoy tuvo su oportunidad y no la desaprovechó”.

Quizás que haya convertido el único gol del partido -y su primero en la Selección- haya sido la cucarda a un rendimiento impoluto. Que rozó la perfección estadística: 88,5% de pases bien direccionados, 70% de los duelos ganados, tres quites, cuatro despejes, dos intercepciones. Pero los números no dicen nada por sí solos: contextualizarlos permite entenderlos. Y es ahí donde gana todavía mayor valor lo de Rodríguez.

La misma pericia para geo-localizar el centro de Messi, atacando de frente a un endeble Bentancur para marcar el 1-0 de cabeza aprovechando su 1,85 metro, Guido la tuvo para ordenar el medio.

Siempre bien ubicado, no forzó el esfuerzo doble de De Paul -se liberó, se ocupó de su rol por derecha y se cerró menos que con Paredes en cancha- y condujo la salida sin necesidad de apoyarse con la defensa (apenas el 1,9% de sus toques fueron hacia atrás). Su presencia, por sí sola, organizó todo.

El 88,5% de sus pases, bien direccionados, 70% de los duelos ganados, tres quites, cuatro despejes, dos intercepciones.

Rodríguez verticalizó sin desperdiciar, no descuidó espacios -de hecho, los atacó para cubrir bien la zona Torreira/Bentancour- y se ofreció como vértice de combinaciones ofensivas.

Aunque también Guido ocupó el vacío entre Romero y Otamendi cuando la jugada requería overol táctico para desactivar ataques frontales o segundas jugadas propiciadas a espaldas de los centrales.

Scaloni ganó algo más que sus primeros tres puntos en la Copa América 21: también halló en Rodríguez a una válida alternativa a Leo Paredes, tocado y ausente en Brasilia (ver aparte).

Guido Rodríguez, conocedor de la posición por naturaleza, fue exitosa rueda de auxilio. Un equilibrista inteligente para una Selección definida casi siempre por su talento y su potencial vértigo. Y así le dio la derecha al entrenador… y a sus palabras.

El cabezazo de Guido Rodríguez para el 1-0, detrás del arco

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Tomado de Olé – Selección

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