El lenguaje, la vacuna es suya y el deporte argentino


El excelente editorial del 25 de mayo acerca del uso correcto del lenguaje trajo a mi memoria las sabias palabras del filósofo y moralista chino Confucio (551-479 a.C.): “Si el lenguaje no es el correcto, entonces lo que se dice no es lo que se quiere decir; si lo que se dice no es lo que quiere decirse, entonces no se hace lo que se debe hacer; si eso queda sin hacerse, la moral y el arte se deterioran; si la moral y el arte se deterioran, se torcerá la justicia; y si la justicia se tuerce, el pueblo quedará sumido en una indefensa confusión. Por eso no debe haber ninguna arbitrariedad en lo que se dice”.

Breve, preciso y conciso.

Y demasiado actual…

Luis Ángel Benveduti

DNI 7.642.263

En medio de esta cuarentena casi eterna, con el drama de la salud –estamos peor que al principio– se han desatado permanentes promesas incumplidas con respecto al elemento que permite el combate de la pandemia: la vacuna. Desde diciembre vienen prometiendo la llegada de millones de ellas, con contratos firmados hace tiempo sin conocerse las causas de incumplimiento, y de otros fracasados sin esclarecerse los motivos, ni siquiera ante el Congreso, que fue el que autorizó al Poder Ejecutivo a avanzar en las tratativas. Una verdadera coctelera de confusiones y frustraciones. En algunos casos se comenzó lentamente a principios de este año con algunos envíos parciales y su aplicación, con anuncios de una segunda dosis que nunca se cumplieron. No es cuestión de ser mal pensado, pero es una dilatación que se quiere justificar en la demanda mundial, caso que no se da en Chile, Perú, Uruguay, etcétera. Se ha fijado fecha para las dos elecciones legislativas de este año, en septiembre y noviembre. No sería de descartar que entre los dislates con que se maneja el oficialismo estén dilatando una invasión de vacunas junto con el comienzo de las campañas electorales. Qué casualidad que los dos primeros compromisos fueron firmados con Rusia y China, afinidad ideológica mediante.

Son capaces de explicar la cuadratura del círculo. Sepamos señalar todos los sectores políticos, las organizaciones intermedias, los sectores empresarios, de trabajadores y el conjunto de la sociedad que las vacunas no son propiedad del oficialismo. Las paga el conjunto del pueblo argentino, sin distinción ideológica. Señalemos claramente que la vacuna es de todos. Vaya cada ciudadano a vacunarse con la convicción de que es él el dueño de esta esperanza para que este drama no se transforme en tragedia, y que no es para uso de los que quieren el manejo del poder absoluto de la república.

Transformémonos en ciudadanos en serio, y que nadie piense que se puede mentir siempre.

José María García Arecha (h.)

Exsenador de la Nación

(UCR-CABA)

La noticia fue que un “influencer” consiguió el dinero para que la selección argentina de atletismo viaje al Torneo Sudamericano.

¿Y el presidente del Comité Olímpico, Gerardo Werthein, dónde estaba que no se lo escuchó opinar al respecto? Sabemos bien que todos estos problemas, y los que vendrán, son consecuencia del desfinanciamiento del deporte argentino, al quitársele hace tres años el producto de un cargo del 1% sobre el precio del abono de la telefonía celular, que lo solventaba mayoritariamente.

El presidente del COA avaló, e incluso justificó en su momento, la quita de ese financiamiento, dejándolo al libre albedrío del funcionario de turno, que le otorgará anualmente el porcentaje del presupuesto nacional que se le ocurra. Mientras tanto, el ministro de Deportes, Matías Lammens, también en silencio y sin el mínimo conocimiento de la problemática deportiva nacional, cuyo antecedente para llegar al cargo fueron ser presidente de un club de fútbol donde se emitieron más de 200 cheques sin fondos y con un pasivo de 56 millones de dólares, prefiere cancelar por la pandemia el Campeonato Sudamericano de Atletismo, a realizarse en nuestro país, pero sí permitir que se juegue la Copa América de Fútbol.

¡Pobre deporte argentino!

Luis Bruno Barrionuevo

DNI 7.616.595

Sin duda, el verde es la mejor opción, y su escasez acentúa la importancia. Oficialmente, el GCBA sostiene que con 1826 hectáreas de espacios verdes la ciudad cuenta con 6m2/hab. En sus cálculos incluye plazoletas (77,8 hectáreas, secas), los jardines de la Av. Gral. Paz (222,8 ha, que no existen más después de los ensanches) y los polideportivos (27,4 ha de predios, muchos concesionados y con construcciones que hacen a sus fines). Descontando esos valores, quedan 1378,9 ha que, divididas por 3 millones de habitantes, dan 4,59 m2/hab. Pero, además, a esa cifra todavía le deberíamos descontar inmensas superficies impermeabilizadas en casi todas las plazas a partir de 2005, cuando se inicia su “puesta en valor”. Ese proceso no ha cesado y ha significado perder hasta el 30% de la superficie absorbente de casi todos los espacios verdes de la ciudad. Así, tenemos resultados muy por debajo de los famosos “entre 10 y 15 m2/hab” recomendados internacionalmente.

Pero estas cifras tienen otro aditamento: el uso de los espacios verdes de la ciudad que se ven obligados a hacer muchos habitantes del Gran Buenos Aires, ya que, tomando todas las ciudades que lo integran, allí, la proporción no llega a 1 m2 de espacio verde/habitante, existiendo localidades enteras con cero (0) m2/hab. de espacio verde público.

Por otro lado, la única forma de ampliar significativamente la superficie verde en la ciudad son las tierras del dominio público del Estado nacional dentro de ella (ferroviarias, etcétera). Esto hace que cualquier discurso “proverde” las tenga que tener en cuenta, de lo contrario, las propuestas legislativas abstractas de darle un “marco” de referencia a su no existencia y, además, con el agregado de presentar como novedosa la normativa existente desde hace muchos años, terminan siendo bastante llamativas.

Osvaldo Guerrica Echevarría

[email protected]

Chocobar: “Yo no soy un asesino; solamente salí a ganarme el mango como todos los días”

“Él hizo lo que tenía que hacer. Defender a la víctima… ¿y ahora en un juicio? ¿El mundo del revés? A la Justicia: ¡por favor, hagan lo correcto y liberen a Chocobar!”- Viviana María Diap

“Oficial Chocobar, usted no tiene que dar ningún tipo de explicación; usted cumplió con su función;

si no, tenemos que pedirle explicaciones al bombero que apaga un incendio o al médico porque

salva vidas”- Rafael Altamirano

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