«Dibu puso muchas lágrimas para estar donde está»


Fue su maestro. Miguel Ángel Santoro, gloria de Independiente histórico formador de arqueros de la cantera del club de Avellaneda, conoce como pocos a Damián Emiliano Martínez, quien la rompe en el Aston Villa y se afianza en el arco de la Selección.

-Dibu dijo que todo lo que sabe lo aprendió de vos. ¿Qué te genera eso?

-Siento mucha alegría y orgullo, porque todo lo que le enseñé le llegó. El chico es el principal hacedor de lo que es hoy en día. Puso mucho sacrificio, muchas lágrimas y dejó muchas cosas de lado para estar donde está. Él tenía un objetivo que era claro: llegar a primera división. Y ya con 17 años lo vio la gente del Arsenal, lo quisieron someter a prueba y estuvimos diez días en Inglaterra. Esperó su oportunidad y rindió satisfactoriamente.

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-¿Cuándo te diste cuenta de que tenía potencial?

-Uno cuando ficha a un chico lo percibe. Este chico tenía un biotipo hermoso y muy buenas reacciones, pero nunca había trabajado con un entrenador de arqueros. Él sufría mucho porque tenía por delante una camada muy buena y eso le sirvió para aprender. Los hechos demuestran más que las palabras. Tuvo grandes compañeros y mucha competencia: en ese tiempo estaban Lucas (Molina), Emiliano (Molina), Oscar (Ustari), Gabbarini, Fabián (Assmann) y el Rusito (Rodríguez), que también era de los pagos de él. Recuero que el Rusito me preguntaba: “Pepé, ¿qué le vio?”. Porque Emi era un grandote, medio torpe y sin mucha técnica. Pero a través de mucho sacrificio y muchas lágrimas él se fue depurando. Y la gente del Arsenal lo ayudó muchísimo, lo llevaron muy bien. Con el tiempo fue adquiriendo experiencia en distintos equipos y eso le sirvió para poder demostrar las grandes condiciones que tiene. No nos olvidemos que fue elegido como el mejor arquero de la liga inglesa, el torneo en el que están los mejores arqueros.

Dibu Martínez se ganó el puesto en la Selección conducida por Lionel Scaloni. (Foto: AFP)

Dibu Martínez se ganó el puesto en la Selección conducida por Lionel Scaloni. (Foto: AFP)

-¿Por qué decís que tuvo que derramar muchas lágrimas para llegar?

-Porque tenía mucha torpeza, no estaba preparado físicamente, no tenía fuerza. De a poco se fue puliendo y ahora tiene un físico bárbaro, trabajado. Los primeros pasos no fueron fáciles y lo ayudamos a formarse.

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-¿Qué fue lo que más tuvieron que trabajar en él para transformarlo en el arquero que vemos hoy?

-El arquero es que el que más tiene que trabajar. Nosotros dividimos el día en varias sesiones. Trabajamos mucho con los pies, algo a lo que antes no se le daba bolilla. Antes no se les enseñaba mucho a salir jugando, pero eso se fue cambiando y hoy es fundamental trabajar con ambos piernas, con los puños…

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-¿Cuáles son las primeras cualidades que le mirás a un arquero para ver si tiene potencial?

-Primero mirás el biotipo. Los ojos de la experiencia son fundamentales. Yo miro la velocidad, las reacciones y a partir de lo que ves empezás a pensar en cómo ir armándolo, puliéndolo y corrigiéndolo.

-Mencionaste que cuando llegó era medio torpe en sus movimientos. ¿En ese momento imaginabas que él iba a llegar tan lejos?

-Sí, yo pensaba que podía tener futuro. Pero después depende de otras cosas: de cómo se va forjando el carácter, de las decisiones que toma. Dibu Martínez es un arquero que se fue armando, que se fue fabricando. Se construyó en base a su personalidad, disciplina y ganas de aprender. la experiencia que adquirió en Europa se ve reflejada.

-¿Mantenés el diálogo con él?

-Sí, de forma permanente. No sólo de ahora, sino que siempre tuve contacto. Lo vengo siguiendo, seguí toda su carrera. Es un chico que salió mio, que lo fui armando, inculcándole´le conocimientos. Es parte de uno…

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-¿Lo ves como si fuese un hijo?

-Tengo un cariño muy especial por él y por todos los arqueros que formé. Más allá de lo futbolístico, también trato de formar personas. Los aconsejo acerca de cómo manejarse en el club, el vestuario, con los compañeros. Eso forma parte de una enseñanza diaria. Y eso a los juveniles les llega, te escuchan y vas corrigiendo cosas, dentro y fuera de la cancha.

-¿Qué le aconsejás ahora? ¿Qué pudiste charlar con él?

-Su objetivo siempre fue atajar en la Selección. Y si la suerte lo acompaña, quería volver a atajar en Independiente. Igualmente, viste cómo son las cosas y la vida. Él está ahora en un país con mucha cultura, su familia se siente cómoda allá, las cosas le van muy bien. El tiempo dirá si se concreta su regreso o no.

-¿Él te pide consejos o vos se los das?

-No, es un ida y vuelta. En Independiente muchas veces organizamos charlas por Zoom para que los arqueros que surgieron del club les cuenten sus vivencias a los juveniles. Él siempre está predispuesto, les da consejos y siempre se basa y hace hincapié en el trabajo, la dedicación y la seriedad que requiere el puesto, además de la parte psicológica.

-¿Qué fue lo que más tuvieron que trabajar en él para perfeccionarlo y pulirlo?

-El arquero tiene trabajos diarios que van variando. Un día potencia de piernas, otro día seguridad y velocidad, reflejos, centros. Dibu con nosotros trabajó todos los días con los pies para incorporar la técnica y saberse perfilar. Eso en el fútbol de hoy es muy importante.

-Los arqueros conviven mucho con el golpe del error. ¿La parte psicológica se tiene que trabajar tanto como la técnica?

-Sí, el arquero tiene que aprender a levantar la cabeza y seguir para adelante. No es fácil bancártela y sobreponerte al error. No cualquiera soporta la presión.

-¿Hay algo que vos adviertas que se le puede mejorar a Martínez o ya llegó a su techo?

-Él tiene que seguir perfeccionándose. Esto es como la vida: todos los días hay que aprender algo. Yo todos los días aprendo algo nuevo, me actualizo, entreno arqueros por Zoom. Él está en una etapa ideal, ideal para seguir mejorando. Los partidos, las responsabilidades y las exigencias de la Selección le van a permitir ganar experiencia y ser mejor.

-¿Le hablás para que no se la crea?

-Yo siempre les inculco la humildad. El arquero tiene que tener perfil bajo siempre para evitar represalias de la gente ante el error. Es el que más convive con el error. Si vos sos muy expresivo, a la larga lo pagás. Un arquero tiene que aprender a convivir con la crítica y, principalmente, hacerse amigo de la autocrítica.

-¿Sos consciente de que el hecho de que te tengan como fuente de consulta permanente refleja que vos dejaste una marca en él?

-Yo me siento orgulloso porque cada vez que trato de comunicarme con él tengo una respuesta. Él está siempre en contacto conmigo y siempre me pregunta, converso con él. Lo noto muy contento por este presente.

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-¿Es de preguntarte cosas antes y después de los partidos?

-Hablamos, sí. Pero el trabajo que viene haciendo él es muy regular y no viene recibiendo críticas. Eso refleja que las decisiones que está tomando son acertadas.



Tomado de Olé – Selección

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