de su idolatría a Román a no querer ir de 5 y jugar con Messi, Mbappé y Neymar


En cuatro días cumplirá 27 años, pero ya parece un veterano porque debutó a los 16 en Boca. Leandro Paredes es una fija en la era Scaloni, jugó 29 de los 30 partidos del ciclo y, por más que haya salido ante Uruguay, el técnico le tiene una alta consideración para lo que viene en la Copa América.

En una charla con Olé, en el marco de los 25 años del diario, y antes de meterse en la concentración en Ezeiza, el talentoso del_PSG repasó su vida y su historia: Messi, Neymar, Mbappé, Riquelme, Di María... Pero para Lea, lo más importante es lo que opina su papá. Y vaya que su padre tenía razón con lo que le dijo hace años… Del pibito que la rompía en La Justina y que creció de enganche, al 5 de la Selección.

-Roma, París, San Petersburgo… ¿Qué es lo más parecido a San Justo?

-Me tocó vivir en ciudades increíbles, realmente muy lindas. Estuve muy bien en todas, pero como San Justo no hay nada.

-¿Y qué recuerdos tenés de tus inicios en el fútbol?

-Arranqué en La Justina, en San Justo, cuando tenía 3 años. Me llevaba mi hermana mayor. El club estaba a la vuelta de mi casa y arranqué ahí. Después, a los 6, fui a Brisas del Sur en Mataderos. En la Justina, cuando tenía tres y cuatro años, jugaba con chicos de 6 y 7. Eran más grandes, pero lo disfrutaba mucho. El fútbol fue siempre mi pasión. No me acuerdo mucho de la Justina, era muy chico. Pero de Brisas sí, me acuerdo todo. Había un chico del barrio que me llevó ahí e hice todo mi baby hasta el último año, que jugué en Parque.

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-Y ahí pasaste a un mundo fuerte como el de Boca… ¿Cómo lo viviste?

-En Brisas arranqué a los seis y un año después jugué una final contra Parque. Ahí me vio jugar Ramón Maddoni, que me llevó a Boca, pero con la condición de que no me podía ir de Brisas, que no iba a ir a Parque. Esa fue la condición que le puso el Tano Nanía, que era mi técnico en Brisas. Y de ahí se pusieron de acuerdo, pude ir a Boca y empecé mi carrera a los 7.

-Riquelme arrancó jugando de 5 y de 8 y terminó de enganche. Vos hiciste el camino inverso…

-Hice todas las Inferiores de enganche, hasta los 17. En el Empoli empecé a cambiar.

-¿Qué gustito le tomaste al puesto?

-Lo que más me gustó es estar siempre con la cancha de frente y en permanente contacto con la pelota. De enganche, de espaldas al arco, te llega menos la pelota que cuando jugás de 5. Eso es lo que más me gusta.

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-Por lo que contás, me imagino que en Brisas te costaba largarla…

-Sí, la verdad que sí. El Tano era muy estricto y me hacía soltar la pelota.

-Ahora sos “el 5 de la Selección”, ¿es fuerte para vos?

-Es raro. De chico, mi padre siempre me decía que iba a ser el 5 de la Selección y yo le decía que estaba loco. Cuando era enganche, toda mi vida me dijo que iba a jugar de 5, que tenía que jugar en ese puesto. Yo le decía que estaba loco, que nunca iba a jugar de 5, porque no me gustaba. Así que le tuve dar la razón, ja.

-Te pusieron de 5 en Italia y Scaloni te ratificó. ¿Le contaste esta anécdota?

-No, creo que es la primera vez que la cuento. La realidad es que mi papá siempre me dijo que tenía que jugar de 5. Es más, cuando pasó lo de la Juve en el 2011, que vino a comprarme, el director deportivo quería que yo jugara de 5, que fuera el sustituto de Pirlo cuando se vaya. Nosotros le decíamos que estaba loco y mi papá me decía: “Andá que vas jugar de 5”. Yo decía: “No, no voy a ir”. Y no fui, me quedé.

-Pequeño desafío jugar por Pirlo…

-Por eso, ja. Pensé que nunca iba a jugar de 5 y estaba equivocado.

 ¿Hacer algo nuevo? Si no fuera jugador, creo que iría por el básquet. 

-¿Hoy te sigue corrigiendo tu papá?

-Sí, toda mi carrera. Hoy en día también. Cuando termino un partido sé que, si agarro el teléfono, el primer mensaje va a ser de él. Y cuando veo la primera cara, porque siempre me manda un emoji en la oración, depende de los emojis que me manda sé cómo jugué, ja.

Paredes con Riquleme en su época en Boca.

Paredes con Riquleme en su época en Boca.

-Y de repente vos creés que jugaste muy bien…

-Es difícil que tu padre te diga que jugaste bien. Si lo dice, es porque así fue.

-Entre nosotros… ¿tu papá jugaba bien?

-Sí, muy bien. Mi madre quedó embarazada y tuvo que dejar, pero estaba entrenando con la Primera de Ferro. Ellos son jóvenes, tienen 52 y 53 años.

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-De no querer jugar de 5, pasaste a tener inclusive más lugar en ese puesto. ¿Cómo viste tu crecimiento?

-Crecí muchísimo. En el momento en el que cambié la posición, sabía que tenía que agregarle muchas cosas a mi juego y cambiar muchas otras. De eso se trata. De ser inteligente, de saber qué es lo mejor para uno y crecer. Si hubiese seguido en otra posición, quizá no hubiera hecho la carrera que estoy haciendo. Estoy feliz de haber cambiado. Me siento muy cómodo y la disfruto mucho.

-Te llegó la posibilidad de la Selección. Antes del Mundial fuiste citado por primera vez y ahora sos de la base de Scaloni. Quizá, si siguieras de enganche, hubieras sido suplente de Messi…

-Primero fue un sueño estar en la Selección. Poder ser parte de este equipo, de este grupo, es increíble. Lo disfruto muchísimo. Pero seguramente no hubiese estado en la Selección si no hubiera cambiado la posición. Creo que es de inteligente saber cuándo crecer futbolísticamente, personalmente, y creo que lo he hecho.

Paredes, a las risas con Papu Gómez y Messi en la Selección.

Paredes, a las risas con Papu Gómez y Messi en la Selección.

-Debe ser muy difícil, en la posición en la que estás ahora, tener la pelota y no caer en la “obligación” de dársela siempre a Messi o a Neymar…

-Cuando nos tocó jugar varios partidos con Rodri De Paul, nos pusimos en la cabeza que no era una obligación buscarlo a Leo, sino encontrarlo cuando él pueda sacar ventaja. Creo que, si bien su presencia te lleva a querer dársela, no siempre es la mejor opción. También hay que ser inteligente en ese sentido.

-Saliste de ese lugar que tuvieron muchos, de dársela siempre a Messi por temor al qué dirán…

-Seguramente. Hay que tomar decisiones, sean buenas o no. Y uno cree que toma la mejor. Después, si le da el pase o no y era mejor para par el equipo, es otra cosa. Pero uno trata de sacarse esa “responsabilidad” de dársela siempre y tratar de encontrarlo cuando él pueda sacar ventaja.

-Ahora sos el 5 y tiene otro peso.

-No lo siento así. Soy uno más del grupo. Me tomo todo con mucha responsabilidad y siendo la Selección, la responsabilidad crece. Nos preparamos de la mejor manera: la Copa América es la ilusión de todos.

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-Tuviste la experiencia de 2019. Scaloni dijo que quedó conforme, pero que quiere siempre un poquito más…

-Nosotros también. No habíamos arrancado de la mejor manera, pero fuimos de menor a mayor y terminamos haciendo una Copa muy buena. Seguramente nos quedamos con ese sabor de que pudimos haber llegado a jugar la final, pero no se pudo y hoy en día tenemos otra oportunidad. Trataremos de hacer lo mejor posible.

-Estuviste muy cerca de ir al Mundial de Rusia. Ahora la ilusión es la Copa América, pero imagino que en tu agenda estará la próxima Copa del Mundo.

-Estoy muy tranquilo. Trato de vivir paso a paso, viviendo las cosas que tengo más cerca. Tenemos una Copa muy importante por delante, no tengo tiempo para pensar que se viene el Mundial. Trato de vivir mi vida día a día.

El festejo de Paredes, Mbappé, Neymar y Di María tras eliminar al Bayern.

El festejo de Paredes, Mbappé, Neymar y Di María tras eliminar al Bayern.

-¿Se puede tener la cabeza todo el tiempo en el hoy?

-Es difícil, pero creo que es lo mejor. Trato de pensar en lo que estoy por vivir y no en lo que puede llegar a pasar. Hay que vivir el día a día y tratar de disfrutar las cosas que están ahí y las que se tienen por conquistar. Trato de vivir mi vida así.

-Más allá de que tenés una personalidad muy fuerte, debe ser imponente llegar por primera vez a un vestuario donde está Messi o Neymar… ¿Cómo fue ese momento?

-Es difícil el antes de llegar. Te ponés a pensar cómo serán, de qué forma te recibirán o cómo te tratarán. Tuve la suerte de que los dos me han tratado de la mejor manera. Me han hecho sentir muy cómodo, tengo una muy buena relación con los dos. Disfruto mucho el poder jugar, compartir el vestuario y cosas con ellos.

-¿Qué es lo más difícil que ves que hacen Neymar o Messi en una práctica?

-Lo que más sorprende de Leo es que a veces sale de lugares en los que nosotros creemos que ya hay que empezar a correr para atrás. A veces decís: “La pierde, la pierde…” y no la perdió. Es increíble.

-Quizá no lo acompañaste tanto porque pensabas que la perdía…

-Claro. Uno dice: “Ahora hay que empezar a correr para atrás”, porque está encerrado entre tres o cuatro y de repente sale con la pelota limpia. Adentro de la cancha pensás: “¡¿Qué hizo?! ¿Cómo salió de ahí?”.

-¿Y de Neymar?

-Disfruto de cómo juega, de cómo vive el fútbol. Parece que juega todos los días con los amigos. Es increíble. Con la responsabilidad que es ser él, jugar en un club tan grande y ser quien es, que se divierta como lo hace es algo que admiro muchísimo.

-¿Cómo definirías a Mbappé?

-Como jugador, creo que va más para el lado de Cristiano, más atleta. Es increíble físicamente. Creo que Ney y Leo tienen un talento diferente a Cristiano y a Kylian, pero ellos físicamente son increíbles. Y a eso hay que sumarle la calidad que tienen.

-Imagino que, en las prácticas, nadie hace las pasadas de velocidad con él…

-No, aparte las hace al 50%. Cuando arranca, está en el aire. Es impresionante.

-Neymar siempre hace bromas con Mbappé… ¿Tuviste que “sufrir” también los embates o las locuras de Ney?

-Sufrió más él las mías que yo las de él, ja.

-¿Cuál se puede contar?

-Él había puesto en una historia de Instagram que les tenía mucho miedo a las serpientes. Apenas vi la historia, estaba con mi mujer y empecé a buscar en una página serpientes de mentira. Llegué temprano al club y se la puse en su lugar. Cuando la vio se pegó un susto terrible. Empezó a insultar a todo el mundo, ja.

-¿Cómo es el vestuario del PSG? Teniendo tantas figuras, parecen un grupo de amigos como cualquier otro…

-Es un vestuario increíble. Está lleno de estrellas, pero con gente increíble, humilde y que disfruta lo que hace. Eso es importantísimo. Tenemos dos figuras mundiales como Kylian (Mbappé) y Ney, y eso ayuda mucho a que todos se acoplen.

-Son bravos los locos. Sobre todo para tirar caños…

-Fide (Di María) es el peor de todos. Ney también. Cuando vas al medio, se sufre. Igual, lo mejor que te puede pasar es que te quieran tirar un caño, porque si erran salís rápido. Cuando juegan en serio, es imposible salir del medio.

-¿A quién lo vuelven loco?

-A Ander Herrera, ja. Se enoja muy fácil y cuando va a presionar, un caño se lleva…

Sos categoría 94, contemporáneo a Olé. En ese entonces teníamos suplemento de Boca y salías bastante seguido…

-Cuando era chico salía muchísimo, más que ahora, je. Salía mucho.

-¿Te acordás de alguna nota en especial de esa época?

-Me acuerdo de una que hicimos varios chicos, después de volver de un viaje a España en 2006. De esa sí me acuerdo bien. Todavía la tengo.

Paredes gritando un gol en la Bombonera.

Paredes gritando un gol en la Bombonera.

-En ese momento, ¿quién querías ser?

-Yo quería jugar como Román. Me encantaba cómo jugaba, era mi máximo ídolo de chico. Miraba mucho a Zidane también, pero Román estaba más cerca. Lo veía todos los partidos. No estaba ni cerca, pero a él me quería parecer.

-Ahora jugás con Neymar, Messi, Mbappé… ¿Qué cosas veías de Román en ese momento que te deslumbraban?

-La verdad, la simpleza con la que jugaba, la tranquilidad que tenía. La manera de vivir los partidos. Dentro del campo fue uno de los mejores, lo disfruté muchísimo como compañero y lo disfruto mucho como amigo. Hablo mucho con Román. La tranquilidad con la que lo veía antes de los partidos y adentro de la cancha era increíble.

Riquelme con Paredes en una práctica.

Riquelme con Paredes en una práctica.

-A partir de la amistad y las charlas que tenían, ¿pudiste tomar de él algunas cuestiones futbolísticas?

-Él siempre me decía que cuanto más simple, mejor se jugaba al fútbol. A mí, cuando era chico, me gustaba mucho tener el balón. Y creía que cuanto más tiempo lo tenía, jugaba mejor. Hoy en día te das cuenta de que, cuanto más simple, mejor podés jugar. Eso es lo que más aprendí.

-¿Cómo llevás ese fanatismo por Boca desde la distancia?

-Bien, tranquilo. Trato de ver siempre a Boca. A veces, por las cinco horas de diferencia, no se puede. Pero cuando no es tan tarde, lo miro siempre.

-¿Viste el último Superclásico, el que le ganaron a River por penales?

-Sí. Terminamos de jugar y había terminado el primer tiempo. Volvía con Ángel (Di María) del estadio y él estaba haciendo un baño de agua fría, tranquilo. Yo le decía: “Dale Ángel, vámonos, llevame a casa que quiero llegar a ver el partido”. Lo volví loco. Disfruto mucho, miro siempre los partidos y apoyo muchísimo.

-¿Hablaste con Román después de ese triunfo tan especial?

-Sí, hablamos y lo felicité. Estaba contento, tiene que disfrutar. Yo lo disfruté como siempre, si es con River más todavía.

-Estuviste muchos años en Boca, pero quizá no pudiste explotar ahí…

-Me hubiera gustado jugar muchísimo más en Boca, pero por algo se dieron así las cosas. Hoy en día, ya son casi siete años desde que me fui y estoy feliz con lo que pasó en mi carrera. Si me hubiese quedado, las cosas no hubieran sido iguales. Hoy en día estoy feliz y tengo todavía un contrato muy largo con el París Saint-Germain. Llegado el momento, seguramente pensaré en volver o no. Depende también si la gente que esté en el club me quiere o no. Pero vamos tiempo al tiempo.

-¿Qué locuras te acordás de tus inicios en Boca?

-Tuve la suerte de estar en el plantel de Primera desde muy chico. Tenía 15 años y estaba entrenando con el plantel. Tuve la suerte de que me trataran muy bien. Había varios jóvenes de categoría 90 como el Pichi Erbes, Colazo y Sánchez Miño, con los que hice una relación muy buena. Somos amigos y nos hablamos siempre. Lo disfruté muchísimo, había gente de jerarquía de la historia de Boca, como Palermo, Battaglia, Román, Schiavi… Me tocó vivir esos últimos años de carrera de ellos y los disfruté al máximo. Fue increíble.

-En ese momento, jugando de enganche, seguro lo sufriste a Schiavi…

-Sí, sabés cómo me pegaba el Flaco… Me pegaba hasta cuando la pelota la tenían ellos, ja. “Flaco, la pelota la tienen ustedes”, le decía. Tengo una relación muy buena, es un fenómeno.

-¿Con Erbes también, no? Mantenés una relación de amistad muy grande…

-Sí, con él, con Colazo, Marín, Ema Insúa…

-¿Es cierto que Borghi medio que te obligó a terminar el secundario?

-Sí, me obligó a volver. Yo había dejado el colegio unas semanas antes de que él me subiera a Primera. Me subió y me dijo: “¿Cómo te va en la escuela?”. Se ve que sabía que había dejado. Le conté y me dijo que tenía que volver, porque si no, volvía a mi categoría. Y sí, tuve que volver al cole. No lo pude terminar, porque al toque me fui. Es una deuda que está ahí, sólo hice hasta primer año.

-Messi nos contó que guarda muchas camisetas. Vos jugaste en varios lugares y debés tener muchas también… ¿cuál es la más preciada?

-De las mías, las más importantes las tiene todas mi papá. Es el único que tiene mis camisetas de todos los colores. Cada temporada él se lleva todas las camisetas que saca el club, de todos los colores. Y las guarda, porque dice que cuando yo vuelva a Argentina, a mi casa, voy a tener todas las camisetas que usé. Los demás tienen algunas, pero él tiene todas.

-¿Y que hayas podido cambiar?

-Tengo muchísimas y de jugadores muy importantes con los que jugué y enfrenté: la de Leo (Messi), la de Román, la de Ney, la de Totti… Tengo muchas importantísimas.

-¿Cuál te falta?

-Me hubiese gustado tener la de Zidane o la de Ronaldinho, me hubiera encantado.

-Ojo que, si sale en Olé, capaz logramos que te lleven una. Le estamos pidiendo a Roberto Carlos que le mande una Messi, porque dijo que le falta esa. Ahora vamos a pedirle a Zidane…-

-A ver si tiene una guardada, una reliquia…

-De chico, imagino que para vos haber tenido la de Román fue lo máximo.

-Fue increíble. Yo debuté (6/11/2010 ante Argentinos) y lo tenía a él sentado al lado en el vestuario. Terminó el partido, me miró, se sacó la remera y me la dio, sin que yo le diga nada. Para mí fue increíble.



Tomado de Olé – Selección

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